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TENDINOPATIA AQUILEA

El tendón de Aquiles que debe su nombre al personaje creado por Homero en La Iliada, es responsable de gran número de bajas deportivas e incluso llega a ser incapacitante en casos de tendinopatía recalcitrante.

Fuente: mardelbike.com.ar

Por eso nos parece interesante presentaros unas pinceladas sobre esta entidad que tanto preocupa a los que la padecen y a sus terapeutas, con el fin de ayudaros a su detección precoz y al buen manejo de la misma.

Como toda tedinopatía que se precie tiene mayor incidencia a partir de los 35 años de edad, cuando la funcionalidad fisiológica y la hidratación del tejido disminuyen y se vuelven poco eficaces.

A menudo se cae en el error de considerar que este proceso patológico es una tendinitis o inflamación del tendón, pero la falta de células inflamatorias nos hace pensar que el tendón está sufriendo un proceso degenerativo, una Tendinosis.

¿Cómo un tendón que es capaz de soportar 17 veces el peso corporal llega a degenerarse?

El sobreuso, unido a factores intrínsecos como la hiperpronación del pie, el pie plano o cavo, la mala alineación de la rodilla, desequilibros musculares o el sobrepeso….pueden hacer que toda la tracción recaiga sobre una parte del tendón, elongandolo hasta generar microdesgarros y una situación isquémica (falta de irrigación sanguínea) que lo degenera.

Además cabe reseñar que errores en el entrenamiento (técnica deficiente, demasiada carga, velocidad o distancia, fatiga, el tipo de calzado o de superficie  y el abuso de las cuestas….) pueden favorecer la aparición de este tipo de lesiones crónicas.

¿Cómo detectarlo?

La rigidez matutina en la zona del tendón, dolor al estirar el gemelo, dolor durante o después de caminar al menos 30 minutos, dolor al bajar escaleras o al hacer puntillas, junto al dolor a la presión manual del tendón pueden ser indicadores de alerta.  

¿Qué podemos hacer?

La aplicación de hielo las 72 primeras horas, un calentamiento prolongado, criomasaje 20 minutos tras la actividad física, estiramientos de gemelo y sóleo, así como el uso de una talonera y la pérdida de eso pueden ayudarnos a controlar la sintomatología.

Por otro lado, si con estas medidas los síntomas no remiten sería conveniente visitar al fisioterapeuta con la mayor brevedad posible (nunca más tarde de los 20 primeros días tras la aparición de los primeros síntomas)

El trabajo del fisioterapeuta coordinado con el podólogo para la corrección mediante plantillas, de las alteraciones biomecánicas de la extremidad inferior prevendrá el empeoramiento de la situación.

Técnicas como la EPI-Ecoguiada, la diatermia Indiva-Active junto a un trabajo excéntrico correcto, son algunas de las últimas tendéncias en la recuperación de este tipo de lesiones.

 

Alejandro Vallés Jiménez (Siguenos en twitter @clinicadamas)

www.clinicadamas17.com

 

Basado en: Jurado Bueno A, Medina Poqueres I. Tendón, Valoración y tratamiento en fisioterapia. Ed. Paidotribo

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