NUTRICIÓN TERAPÉUTICA. La importancia de la nutrición en la Patología Osteomuscular.


Hoy me siento frente a mi teclado con la sensación de poder cumplir cada una de las cosas que os prometía en mi post de Bienvenida y con la esperanza de abrir ante vosotros, compañeros y pacientes una ventana de aire fresco y renovado, o al menos así he vivido yo esta experiencia que es la intrusión leve pero muy enriquecedora en lo que a mí me gusta llamar Nutrición Terapéutica aplicada al aparato locomotor.

Fuente: http://www.aprenfor.eu

¿Y por qué digo que creo satisfacer todas las promesas que os proponía?

Porque como ya dije con anterioridad este blog no tiene otra función que ayudar a mis pacientes y a los que no lo son a encontrar soluciones para sus dolencias, y creo que de lo que hablaré a continuación lo cumple, además de darles opciones cuando creen que ya todo está perdido, y esta es una gran opción y respecto a mis compañeros animarles a que conozcan lo que para mí ha sido un gran descubrimiento y que por otro lado ya me está dando grandes alegrías.

Dentro de mi vida laboral y formativa siempre me he interesado por la sinergia entre la fisioterapia y la nutrición, pero siempre bajo la ignorancia de que el nexo de unión entre las dos ciencias fuera tan sólido y enriquecedor. Es pues de obligado cumplimiento nombrar a estas alturas de la publicación a la Profesora Itziar González de Arriba, encargada de abrirnos un nuevo horizonte a los que tuvimos el privilegio de asistir a su clase. Creo que nadie de los que asistimos a este curso de post-grado quedó indiferente ante el nuevo mundo que Itziar estaba presentando ante nosotros. Para mí desde luego no lo fue y creó en mí una necesidad de aplicarlo, probarlo y sin lugar a dudas seguir investigando.

¿Cómo definir la Nutrición terapéutica?

Tras unos días intentando digerir tanta información podría resumirla como una herramienta indispensable como complemento a nuestros tratamientos, que basándose en la fisiología y bioquímica de nuestro organismo utiliza alimentos y suprime aquellos otros que se ha probado científicamente  son nocivos para el consumo humano (lácteos, trigo, grasa trans), llegando incluso a provocar alteraciones graves a nivel visceral dando una repercusión final en el aparato osteomuscular.

Ya decía Hipócrates, padre de la medicina Occidental alrededor del 460AC “somos lo que comemos…”, y no se equivocaba. Que las reacciones químicas de nuestro organismo se realicen de forma óptima es dependiente de la materia prima que le aportemos, y también que los órganos que tienen que realizarlas se conserven en buenas condiciones.

Y son precisamente esos órganos, los que orquestan esta revolución que ha surgido a raíz de la “nutrigenómica”, ya que su sintomatología es la que nos orientará  el abordaje a realizar y es nuestra función detectar cual o cuáles de ellos están alterados para la resolución de los problemas. Intervenciones como la regulación del tránsito intestinal, la desintoxicación hepática o la regulación hormonal son nuestras principales amas.

Por otro lado, migrañas, mareos, vértigos, acné, dolores menstruales, gonalgias inespecíficas, sinovitis, contracturas rebeldes, tendinopatías, artrosis, artritis, roturas de fibras recidivantes, y problemas musculares en general , son patología en la que este tipo de terapias es más eficaz.

Quizá lo que os cuento os suene a “chino”, ya que hasta ahora con el enfoque de la medicina actual, la cual trata la sintomatología y en la mayoría de las ocasiones se olvida de buscar el origen, el concepto integrador de las terapias se pierde. Estamos acostumbrados a que nuestros pacientes entren y salgan de nuestra consulta mes a mes con molestias que sobradamente conseguimos aliviar y que en muchos casos hacen que la calidad de vida del paciente mejore notoriamente. Pero rara vez podemos encontrar una explicación realista del “¿por qué?” . La postura, el trabajo, la vista, la técnica deportiva, el estrés…son algunas de las explicaciones que más se acercan a explicar el que un paciente sufra frecuentemente de la misma tendencia lesiva, pero al menos para mí no es suficiente. ¿Como podemos explicar pues que dos compañeros del mismo puesto sufran dolencias diferentes, o que dentro de un equipo haya gente que se lesione todos los años varias veces y otros no sufran la menor molestia si ambos están sometidos a la misma carga deportiva?

Aquí es donde nuestro olvidado sistema visceral cobra protagonismo. No es muy difícil entender, incluso para aquellos no instruidos específicamente en la materia, que una maquina cuyos componentes no funcionan óptimamente, tenga déficit en su  función final. En nuestro organismo el sistema visceral formaría nuestro motor, nuestro sistema de combustión y procesado la materia prima, siendo el sistema musculo-esquelético dependiente para realizar su función de locomoción, y por lo tanto la nutrición la manera de asegurar a esta máquina que el combustible sea el adecuado para el correcto funcionamiento.

¿Cómo puedo detectar que mi sistema visceral me está ocasionando una disfunción en el sistema locomotor?

Estreñimiento, digestiones pesadas, flatulencias, dolor antes durante o después del periodo menstrual, el estado de las heces, los cambios de ánimo, la caída de pelo, la aparición de acné, dermatitis, trastornos de sueño, machas cutáneas son algunas de las manifestaciones. Además hay una serie de relaciones entre localizaciones dolorosas del aparato locomotor, y los órganos que las ocasionan. Por ejemplo con frecuencia el hombro congelado del lado izquierdo parece tener una relación directa con el páncreas, el dolor de nuca o suboccipital así como los mareos  guardan relación con la vesícula, las contracturas del lado derecho son dependientes del estado del hígado, y las lumbalgias crónicas del intestino y de su tránsito. Por otro lado también es común encontrar dolencias de la región interna de las rodillas relacionadas con problemas ginecológicos tales como ovarios poliquísticos, etc…

Recomendaciones:

Por fin y en exclusiva para los que habéis tenido el detalle de llegar hasta este punto de la lectura os daré un par de pautas que seguro os ayudarán a realizar un cambio. Cambio que ya comenzasteis en el momento que decidisteis empezar a leer y que espero sea tan enriquecedor como lo está siendo para mí:

-Suprimir los lácteos, buscando otro tipo de fuentes de Calcio más sanas y que combinadas con una fuente de Magnesio os ayudaran a mantener los huesos en óptimas condiciones.

-Eliminar el trigo de nuestra alimentación, tomando pan y pasta integral de compuesto de algún otro cereal.

- No tomar dulces ni bollería, así como eliminar de nuestra dieta las Grasas Trans.

-Evitar sustancias excitantes como el café o el Té, consumiendo preferente otro tipo de infusiones, y limitar la ingesta de alcohol (incluidos los fermentados).

 

Te recomiendo que este tipo de dietas las consultes con un profesional y no caigas en el error de seguir una “dieta milagro”, ya que las consecuencias pueden ser realmente negativas.

Para más información no dudes en consultar en info@clinicadamas17.com o vía twitter en @clinicadamas

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